Hiroshima

Al pie del altar puede leerse una promesa:

Descansen en paz, pues el error no volverá a cometerse.

Es el Parque de la Paz, en Hiroshima. Construido alrededor del punto en el que hace 71 años estalló la primera bomba atómica de la historia, este jardín alberga diversos monumentos que honran la memoria de quienes murieron esa mañana de agosto. De los edificios de entonces sólo quedan las ruinas del hoy llamado Domo de la Bomba Atómica, un edificio que solía dedicarse a la promoción de la industria de la ciudad. Hoy promueve el desarme nuclear.

GembakuDome

En una de las esquinas del parque está el Museo. Es uno de los pocos que permiten tomar fotografías a toda su colección, pero no son muchos quienes se atreven a sacar su cámara. No debe extrañarnos: lo que este museo reúne son los harapos dejados por niños, niñas, hombres y mujeres que esa mañana perdieron la vida como resultado de la explosión. Relojes deshechos. Imágenes de budas partidas por la mitad. Latas y botellas achicharradas. Algunas de las grullas de papel que Sadako dobló esperando que se cumpliera su deseo de sanar. El museo se esfuerza en no deshumanizar a las víctimas: cada una de sus reliquias va acompañada de su historia, siempre que haya podido reconstruirse. Tampoco es ambiguo al momento de repartir responsabilidades: Estados Unidos lanzó la bomba, pero Japón inició esa guerra.

No obstante, todavía el día de hoy se debate el significado de este acontecimiento. Hay quienes respaldan la decisión del presidente Truman. De acuerdo con ellos, las bombas salvaron miles de vidas que se habrían perdido como resultado de la invasión al territorio japonés donde, como un resabio de la cultura samurái, el ejército y la población nipona se defendería hasta la extinción. Otros afirman que se trató de un experimento científico y, simultáneamente, de una maniobra política: la efectividad y capacidad destructiva de la bomba sería un llamado de atención a los líderes de la Unión Soviética; una clara afirmación de superioridad por el lado estadounidense, que aspiraba a emerger como poder hegemónico tras la guerra. No son pocos quienes señalan que, de acuerdo con los números, las bombas atómicas no fueron más destructivas o más mortales que los bombardeos sistemáticos que la Fuerza Armada de los Estados Unidos realizó a lo largo de todo el territorio japonés durante la primavera de 1945 ni que, en todo caso, Japón se lo buscó ordenando en primer lugar un ataque al puerto de Pearl Harbor. Quizá nunca se llegue a una conclusión definitiva, pero creo que es indiscutible que esos bombardeos ayudaron a definir el orden del mundo como lo conocemos ahora.

Desde lo alto de los grandes acontecimientos de la historia es fácil racionalizar: todos los argumentos políticos, estadísticos y especulativos pueden reducirse a que se trataba de una guerra y las guerras son así. Freud ya lo decía: traemos inscrito en nuestra naturaleza un instinto asesino. La racionalización nos sirve para aceptar este hecho como si no representara una derrota de todo lo que defendemos como humano. Como si, por tratarse de una guerra, fuera válido suspender todo juicio moral y reducirnos una vez más a la ley del más fuerte.

En mi más reciente visita al museo escuché decir a un hombre: no entiendo cómo dejan entrar aquí a los niños. A mí me parece más incomprensible que seamos capaces de cometer semejantes atrocidades y más aún, que lleguemos a encontrarles justificación. Pero precisamente porque hacemos eso, es necesario mantener la memoria fresca. El objetivo de preservar recintos como ese es el de recordarnos constantemente que nuestra naturaleza suele traicionar a nuestros ideales y que es necesario mantener vivas las historias de quienes nos hablan desde sus tumbas.

Sólo así podrá cumplirse la promesa del altar.

BarackObama

Mensaje dejado por el presidente Barack Obama en el Museo Memorial de la Paz: Hemos conocido la agonía de la guerra. Encontremos juntos el valor para difundir la paz y crear un mundo sin armas nucleares”.

Un comentario en “Hiroshima”

  1. El Japón de hoy es una inspiración para una vida disciplinada y exitosa.La historia es triste, pero trajo una recuperación forjada en una terrible experiencia, que lo ha convertido en una maravillosa nación.

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